Capítulo dos
Vista Previa
Dentro de lo que cabía, el esperar más de ella el desplante, el rechazo previsto por su propia actitud, por su forma de actuar, no daría lugar a la oportunidad de penetrar por esas gruesas paredes de orgullo de la fémina. Era aún más fácil humillarme a niveles recónditos y sublimes frente a un puñado de crédulos adolescentes - como yo en aquél entonces- cuyas mentes se aferraban a poder razonar más allá de lo que realmente podrían alcanzar con 30 o 40 años de experiencia. Las mujeres dirigen su enfado internamente, no dicen, hacen. Y esta, sí que me la hizo, no sin antes quererle demostrar que yo hablaba en serio; lo único frustrante no es el fracaso de haberla cautivado, sino que ella no tuvo razón alguna para rechazar el brillo de mi honesta y aristócrata personalidad.
Loveblind
http://youtu.be/I63Q2-kGV2c
jueves, 16 de junio de 2011
Lás Crónicas de una Perra Despiadada
- Oye, debe quedarte claro que pudo haber una razón más para haber actuado de esta forma, espero no te confundas - dijo ella, acentuando cada palabra, como si estuviese manejando algún tema más delicado. Pensé que hablaba en serio. Pero solo en el sentido que yo quería escuchar.
- Está bien, no me confundiré, lo prometo, pero ahora sé lo que quiero hacer. Me acerqué, con el propósito de repetir una vez más lo anteriormente dicho, pero el fracaso partió desde la primera vez que se actuó de forma tan "de ella", osea, a lo estúpido.
En algún momento, llegué a pensar, que la actitud tan mamona, tan indiferente, tan subrayadamente rutinaria y a veces, psicopática, iba a tener un rumbo diferente. Y lo tuvo, pero no de forma positiva, así, cuando tuve el valor después de tantas consultas, de tantas preguntas, de tantos consejos, de tantas burlas y hasta de súplicas por alejarme de esta maldita... Terquedad de querer estar con esta desgraciada, decidí ir con seguridad a buscarla, a "repetir lo de hace algunos meses" y ver, convencer, que no le esperaba algo mejor a ella que poder aferrarse y dejarme aferrar a ella, puesto que, aún con el paso de los años - sí, ahora ya son años- puedo notar en sus ojos, en las fotos de sus perfiles, en las dos veces que la he visto desde hace un año, después de medio año de no verla, que la rompieron antes que a mí, y que, en respuesta a ello, sigue actuando de forma ególatra, de forma perseverante, dulce, imposible de penetrar. Es una persona rota, lo sé, porque ella me rompió, y la que siguió, y la siguiente y la siguiente, y la siguiente, hasta el punto de odiarme a mi mismo por creer de mi poca eficiencia de mantener el ritmo de una vida digna como alguien que, bajo el principio del egoísmo, podía fortalecer, enriquecer dicho logro. El logro de poder querer a alguien. Te odio maldita. ¡Te odio!
- Oye nene, necesito que me hagas un favor. Préstame tus notas de física, aún no hago nada y el trabajo se entrega en una semana. - dijo, con voz dulce.
- Por supuesto, toma. - le dio la carpeta, con el cuidado que se le debe dar cualquier objeto a una chica. Preguntó de nuevo la chica: - ¿y a todo esto qué le debo modificar?
- Nada.
- Gracias. Nos vemos corazón. - Le sonrió.
- ¡Espera! ¿Se puede saber por qué harás este trabajo tan tarde? ¿No necesitas ayuda?
- Claro que no - dijo ella - en cuanto lo necesite, te lo haré saber corazón.
- No me respondiste...
-¿Qué cosa...? - sonrió levemente, como si supiera en qué tono iba a preguntar. Una sonrisa de burla. Como las que hago yo ahora.
- ¿Por qué harás este trabajo tan tarde?
- Es que... Estuve con mi novio desde hace días, y pues, entre tantas cosas que se hacen, perdí el control de... Mi tiempo, y no tuve el suficiente para hacerlo por mi cuenta. Nos vemos amor, ¡bye!
Se quebró. Soy un estúpido... No diré "fui", porque aun, me sigue pareciendo linda esa etapa en la que el trato, era dulce e ingenuamente correspondido.
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